Cuando son los propios padres los que proponen las soluciones, los acuerdos tienen más posibilidades de funcionar bien.
El mediador trata de facilitar que los padres empiezen a dialogar y solucionar sus problemas. El mediador se compromete a ser imparcial y neutral – un agente de ayuda que no influya en las propias decisiones pero sí garantiza que los participantes se sientan respetados, escuchados y no en desventaja.
Un acuerdo logrado hoy no sólo les permite retomar la vida con tranquilidad; también sienta las bases para futuros diálogos y acuerdos. Éste es el verdadero logro de la mediación.
